sábado, 10 de octubre de 2015

El hombre que sobrevivió a ocho campos de concentración nazis

http://www.bbc.com/mundo/









"Llegamos a las 12 de la noche. Había un silencio mortal y la vista era aterradora".
Así relata Chain Ferster las que fueron sus sensaciones al pisar por primera vez en su vida un campo de concentración.
"Podíamos ver en la distancia las llamas que emanaban de cuatro chimeneas. No me di cuenta, entonces, de que eran crematorios".
Fueron dos días enteros de calvario, soportando terribles condiciones de trabajos forzados, malnutrición y tifus.

En el último momento

Y justo cuando él y sus compañeros prisioneros iban a ser fusilados, las fuerzas aliadas irrumpieron en el campamento e hicieron posible su liberación.
Nacido en una familia judía ortodoxa y criado en la ciudad polaca de Sosnowiec, el protagonista de esta trágica historia tenía 17 años cuando estalló la guerra en 1939.
Ahora bisabuelo, recuerda con detalle los crecientes temores de las comunidades judías, a medida que llegaban más y más noticias sobre la expansión militar de Alemania.

Chaim Ferster
A sus 93 años, Ferster vive ahora en Inglaterra. Pero sus recuerdos sobre el horror nazi que experimentó permanencen intactos en su memoria.

A sus 93 años, vive actualmente en Cheetham Hill, Mánchester, Reino Unido, donde se estableció en 1946.
"Se podían ver los aviones alemanes. Los nazis invadieron Sosnowiec muy rápidamente", contó Ferster a la BBC.
"Recuerdo que los judíos estaban verdaderamente preocupados sobre todo lo que estaba a punto de suceder".

Vivir con miedo

Entonces llegó el racionamiento, la hambruna generalizada y las enfermedades en los guetos.
Y, más tarde, la deportación de miles de familias de judíos a campos de concentración.
"Teníamos cartas de racionamiento y no había mucha comida en las tiendas para cumplir con esas raciones", recuerda Ferster.
"No teníamos medicación. La gente se estaba muriendo y la vida era muy difícil. Y en un momento dado, reunieron a varios líderes de la ciudad y les dispararon. Así, sin más".
En 1943, a la edad de 20 años, los nazis fueron a buscarlo a su casa.
En medio del caos, había logrado evitar que lo arrestaran un año antes, cuando su madre y hermana desaparecieron y su padre, Wolf, murió de neumonía.
Chaim Ferster  
Chaim Ferster tenía 17 años cuando estalló la guerra, en 1939. Burló a la muerte en ocho campos de concentración.

campo de Auschwitz-Birkenau 
Cerca de un millón de judíos fueron ejecutados en Auschwit, junto a gitanos, discapacitados, disidentes y muchos otros prisioneros. 

"Todo el mundo sabía que la gente que era seleccionada por la Gestapo nunca volvía", afirma Ferster.
Con esta idea en mente, un pariente le instó a aprender una habilidad que lo hiciera útil para los alemanes: arreglar máquinas de coser, convirtiéndose en un "mecánico".
Entre 1943 y 1945, vivió en ocho campos de internamiento diferentes, en Alemania y Polonia, donde tuvo que soportar terribles condiciones que terminaron con la vida de muchos.
Ferster recuerda que lo obligaron a cambiar bloques de cemento de un carretera a temperaturas extremas.
"Hacía un frío insoportable, unos 25 o 26 grados bajo cero", recuerda.
"Los soldados comenzaron a golpearnos, gritándonos y diciendo que no éramos lo suficientemente rápidos. Muchos de ellos no pudieron soportarlo, tenían neumonía. Y algunos murieron".
Hacia finales 1943, durante un brote de tifus en un campo de concentración, Ferster cayó gravemente enfermo. Hubo muchos muertos.
De nuevo, logró sobrevivir.
Sin embargo, Ferster todavía conserva una horrible imagen en su memoria: "Había muchos palés con cuerpos apilados, seis de un lado y seis del otro lado, formando torres altísimas".
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Campo de Auschwitz-Birkenau

  • Comenzó a ser construido en 1940 y llegó a ocupar 40 kilómetros cuadrados
  • Cerca de un millón de judíos fueron asesinados en ese campo de concentración
  • Otras víctimas incluían romaníes (gitanos), discapacitados, homosexuales, disidentes, polacos no judíos y prisioneros soviéticos.


auschwitz-birkenau 
Seis de los campos de concentración eran utilizados predominantemente para trabajos forzados, mientras que Auschwitz y Buchenwald eran usados para ejecuciones en masa. 



En las "duchas" de Auschwitz

Finalmente, Ferster fue deportado a Auschwitz.
Recuerda muy bien las infames "duchas" y los prisioneros que eran enviados allí.
"Nos pusieron en un grupo. A todos nosotros, en un grupo especialmente grande. A la mañana siguiente, algunos fuimos seleccionados para ir a las duchas", cuenta.
"Fuimos allí, a la misma ducha donde otras personas habían muerto gaseadas. Pero cuando entramos, cayó agua -en lugar de gas- y pudimos lavarnos".
Auschwitz
Tan sólo dos miembros de la familia de Ferster lograron sobrevivir al Holocausto.

Ferster fue uno de los pocos que sobrevivió a Auschwitz, campo cuya liberación tuvo lugar en enero de 1945.
Pero, en la primavera de ese año, a medida que Alemania perdía la guerra, los nazis comenzaron a acelerar su plan para ejecutar a los prisioneros judíos.
Como resultado, Ferster se encontró en otro grupo de prisioneros que viajaron por Alemania hasta otro famoso campo de detención, Buchenwald.
Fue allí donde Ferster creyó que moriría.

Ansiada libertad

Los prisioneros estaban siendo asesinados en masa, día tras día y, la mañana después de su llegada, Ferster estaba con un grupo de compañeros de prisión, esperando un destino similar.
Pero, justo cuando Ferster y los demás estaban siendo llamados para su ejecución, el campo fue liberado.
"De repente, llegaron los aviones estadounidenses y todos los soldados alemanes huyeron", recuerda.
"Y, media hora o una hora después, un tanque americano atravesó las puertas de Auschwitz. Y los soldados nos decían: '¡Sois libres, sois libres!'"
Auschwitz,
Ferster logró sobrevivir a Auschwitz, pero después fue trasladado a otro campo de detención, Buchenwald

Más adelante descubrió que tan sólo otros dos miembros de su familia sobrevivieron al Holocausto, su hermana Manya y su prima Regina.
Entre lágrimas, Fersted añade: "No me lo podía creer. No me lo podía creer".
Cuando emigró a Inglaterra, trabajó durante un tiempo para una empresa de reparación de máquinas de coser. Más tarde fundó su propio negocio y tuvo gran éxito.

sunset by Pier Luigi Saddi






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sábado, 8 de agosto de 2015

"Entre espigas de esperanza"

Умислен



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Author: Mary Poppins

Los fundamentos del altruismo humano



Cuaderno de Cultura Científica by César Tomé

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Al rescate de un velero en apuros (1903)
Las conductas altruistas suponen una paradoja respecto a la teoría de la evolución por selección natural. En sentido biológico el altruismo supone un coste para el actor o individuo que realiza la acción, lo cual disminuye su aptitud biológica (fitness), es decir, su capacidad para reproducirse y dejar descendencia fértil, y un beneficio para el receptor que aumenta su fitness relativo. Si la selección natural actúa sobre los individuos es lógico pensar que los comportamientos altruistas conducen inevitablemente a la desaparición de aquellos que los ejercen y con ellos a los “rasgos altruistas” que no se transmitirían a las siguientes generaciones. Sin embargo, diversas investigaciones han señalado que el altruismo está presente en los humanos posiblemente desde la infancia (Liebal et al., 2014), lo que sugeriría una tendencia innata o “natural”, y es un patrón de comportamiento en diversos animales, que conduce a un individuo a poner en riesgo su propia vida para proteger y beneficiar a otros miembros de su misma especie.
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Algunos de los mecanismos evolutivos propuestos habitualmente para explicar el altruismo son: a) la selección de parentesco (kin selection, Hamilton (1964)) y b) el altruismo recíproco (Trivers, 1974). La propuesta de Hamilton, plasmada en la denominada “regla de Hamilton” (de forma simplificada: rb > c, donde r representa el grado de parentesco genético entre los organismos que interactúan, b designa el beneficio que el reproductivo adicional que obtiene el receptor del acto altruista y c es el costo reproductivo del individuo que realiza el acto), vincula la evolución del altruismo con el parentesco consanguíneo, de forma que ayudar a los parientes aumenta el éxito reproductivo del individuo, ya que aunque un comportamiento altruista tenga costos para el que lo ejecuta, sus genes estarán representados en sus parientes que se verán beneficiados. En consecuencia, los actos altruistas se realizan para favorecer a los parientes próximos en tanto portadores de los mismos genes que el ejecutor de la acción. Hamilton introdujo el concepto de aptitud inclusiva, que supone la selección de aquellas estrategias que dejen el mayor número de copias de un gen (o genes) que las codifica (Marechal, 2009). Por su parte, el mecanismo formulado por Trivers trata de explicar los comportamientos altruistas entre individuos no emparentados y se basa en el concepto de reciprocidad (deberíamos ayudar a quienes nos ayudan), de forma que el sujeto o actor que realiza un acto altruista espera ser recompensado más adelante bien por el receptor o por otros miembros del grupo. Esta recompensa (beneficio) aumentará su propia supervivencia y capacidad reproductiva a medio o largo plazo.
Aunque la selección de grupo también ha sido invocada para explicar la evolución del altruismo (Sober y Wilson, 1999), no cuenta aún con la suficiente evidencia empírica (Penner et al., 2005). Según esta teoría, cuando dos grupos compiten entre sí, aquel que tenga más individuos dispuestos a sacrificarse por su grupo de manera altruista tendrá ventajas sobre aquel en el que predominen los sujetos egoístas. Aunque el fitness relativo de los altruistas es menor que el de los egoístas, la aptitud biológica media de los grupos que contienen más miembros altruistas será mayor que la de los grupos que contienen un número menor. El requisito básico para la selección de grupo es la heterogeneidad espacial en la productividad de los grupos locales, que tiene un efecto indirecto sobre la productividad de los miembros del grupo. Esto requiere la existencia de subgrupos parcialmente diferenciados (structured-deme) (Winterhalder, 1997).
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Un ejemplo de comportamiento altruista en la especie humana es compartir los alimentos (food sharing, food altruism), conducta que también se observa en los primates no humanos (de Waal, 2000), principalmente en los grandes simios (en particular los del género Pan, es decir, los chimpancés o Pan troglodytes y los “bonobos” o Pan paniscus) y en algunos monos platirrinos (p. ej.: los monos capuchinos), pero también en otros taxones animales como las termitas, hormigas y abejas (insectos “eusociales”), en los lobos y leones (carnívoros), en aves como los cuervos, en los murciélagos vampiros y en algunos cetáceos. En nuestra especie, compartir la comida se considera un importante elemento de cohesión social y una estrategia decisiva para la supervivencia no sólo en el pasado sino probablemente en la actualidad; los humanos tendemos a crear fórmulas cooperativas a partir de los alimentostal y como demuestran los numerosos estudios realizados en las actuales sociedades de cazadores-recolectores y de recolectores-horticultores, algunos de cuyos comportamientos podrían ser extrapolados a nuestros antepasados homininos.
Numerosas observaciones antropológicas sugieren que nuestros ancestros experimentaron periodos regulares de escasez y hambruna, en los que eran incapaces de alimentarse a sí mismos y a sus familias con lo que proporcionaba la caza (con bajas tasas de éxito) y la recolección individual (Aaroe y Petersen, 2013). Según esto, la selección natural pudo modelar la psicología humana para responder al hambre mediante motivaciones y comportamientos que ayudasen a obtener recursos a través de medios distintos al forrajeo (Wang y Dvorak2010): tomar comida de otros (una especie de “robo tolerado” donde los que más tienen permiten que otros tomen parte del excedente, evitando de esta forma actitudes violentas de los individuos hambrientos (Kaplan et al., 2012)), o persuadir a otros para que compartieran sus alimentos de forma pacífica. Desde un punto de vista evolutivo, alimentos y cooperación están estrechamente conectados (Kaplan y Gurven, 2005) y se ha señalado que a lo largo de la evolución humana el reparto de la carne supuso la evolución de un sistema moral que sustenta hoy en día la justicia humana en general: meat made us moral (Mameli, 2013). Por ello, puede decirse que, junto con otras características, compartir el alimento, contribuyó a hacernos humanos y propició muchos comportamientos prosociales que persisten en la actualidad.
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Los antropólogos, junto con los biólogos evolutivos, los ecólogos del comportamiento y los economistas, han tratado de explicar los mecanismos que han podido favorecer los comportamientos altruistas como el hecho de compartir alimentos que en nuestra especie no se limita, como en el resto de mamíferos, a la lactancia durante el periodo infantil, sino que los progenitores humanos alimentan a sus hijos hasta la edad adulta y existe un intercambio de alimentos transgeneracional. Es posible considerar que el altruismo y la reciprocidad en los seres humanos son algo diferentes a nivel cualitativo de los observados en otros seres vivos, ya que el medio ambiente, los sistemas sociales, y las capacidades cognitivas son muy diferentes (Fehr y Fischbacher, 2003). Así, se ha propuesto que el intercambio de alimentos pudo coevolucionar con otros rasgos de nuestra especie tales como un gran cerebro, un largo período de dependencia juvenil para aprender estrategias de forrajeo cualificadas, una larga vida útil y un amplio intercambio de alimentos entre individuos no emparentados (Kaplan et al., 2012).
Como han señalado Penner et al. (2005), mientras que los psicólogos sociales definen el altruismo en términos de motivación, los teóricos evolutivos lo definen en términos de consecuencias. Según las teorías psicoevolutivas (en Hastings et al., 2007), la empatía y la simpatía son emociones que facilitan la comunicación positiva entre los miembros de una especie y dan lugar a intercambios de cooperación que confieren una ventaja evolutiva a los socios de intercambio. En general se acepta que las respuestas empáticas preceden a muchos (pero no a todos) los actos prosociales. Este tipo de respuestas se encuentran en diversas especies animales, sobre todo en los grandes simios (Liebal et al., 2014), y están presentes en los lactantes humanos poco después del nacimiento (Preston y de Waal, 2002), lo que sugiere que son innatas. Por su parte, los modelos neodarwinistas parecen estar de acuerdo en que existen tendencias prosociales y altruismo en los seres humanos porque existen procesos fisiológicos y neurológicos con una base genética para actuar prosocialmente y porque los individuos altruistas tienen éxito evolutivo. Sin embargo, y con independencia de que exista una predisposición genética a actuar de manera altruista no se puede obviar el papel de la socialización en el desarrollo del intercambio de alimentos así como algunas características de nuestra historia evolutiva, como el fuerte componente cultural que subyace en la cooperación entre grupos humanos y que está reforzada por las normas y los valores morales (en Toro, 2012).
Referencias:
Aaroe, L. y Petersen, M.B. (2013). Hunger Games: Fluctuations in Blood Glucose Levels Influence Support for Social Welfare. Psychological Science 24: 2550-2556.
de Waal, F.B.M. (2000). Attitudinal reciprocity in food sharing among Brown Capuchin monkeys. Animal Behaviour 60: 253-261.
Fehr, E. y Fischbacher, U. (2003). The nature of human altruism. Nature 425: 785-791.
Hamilton, W.D. (1964). The genetical evolution of social behaviour. I, II. Journal of Theoretical Biology 7: 1-52.
Hastings, P.D., Utendale, W.T. and Sullivan, C. (2007). The Socialization of Prosocial Development. In: Grusec, J.E. & Hastings, P.D. (eds.), Handbook of Socialization: Theory and Research. Guilford Publications, Inc, New York, USA, pp. 638-664.
Kaplan, H. y Gurven, M. (2005). The natural history of human food sharing and cooperation: A review and a new multi-individual approach to the negotiation of norms. In: Gintis, H., Bowles, S., Boyd, R. & Fehr, E. (eds.), Moral sentiments and material interests: On the foundations of cooperation in economic life. MIT Press, Cambridge, MA, pp. 75-113.
Kaplan, H.S., Schniter, E., Smith, V.L. y Wilson, B.J. (2012). Risk and the evolution of human exchange. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences 279: 2930-2935.
Liebal, K., Vaish, A., Haun, D. y Tomasello, M. (2014). Does sympathy motivate prosocial behaviour in great apes? PloS ONE 9: e84299.
Mameli, M. (2013). Meat made us moral: a hypothesis on the nature and evolution of moral judgment. Biology & Philosophy 28: 903-931.
Marechal, P. (2009). Selección de grupo y altruismo: el origen del debate. Scientiae Studia 7: 447-59.
Penner, L.A., Dovidio, J.F., Piliavin, J.A. y Schroeder, D.A. (2005). Prosocial Behavior: Multilevel Perspectives. Annual Review of Psychology 56: 14.1-14.28
Preston, S.D., de Waal F.B.M. (2002) Empathy: its ultimate and proximate bases. Behavioral and Brain Sciences 25: 1-72.
Sober, E. y Wilson, D.S. (1999). Unto Others: The Evolution and Psychology of Unselfish Behavior. Harvard University Press, Cambridge, MA.
Toro, M.A. (2012). Altruismo y evolución en los grupos humanos. Revista de la Sociedad Española de Biología Evolutiva 7: 33-42.
Trivers, R.L. (1971). The evolution of reciprocal altruism. Quarterly Review of Biology 46: 35-57.
Wang, X.T. y Dvorak, R.D. (2010). Sweet future: Fluctuating blood glucose levels affect future discounting. Psychological Science 21: 183-188.
Wintherlander, B. (1997). Gifts given, Gifts taken: The behavioral ecology of nonmarket, intragroup exchange. Journal of Archaeological Research 5: 121-168
Sobre la autora: Esther Rebato es catedrática de antropología física en el Departamento de Genética, Antropología Física y Fisiología Animal de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU

"Simplemente amigos"



Малчугани от село Рохлева 
Author : Narval
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Aut

¿Dónde está nuestra información biométrica?

Fingerprint






El creciente uso de la información biométrica para relacionarnos con el entorno que nos rodea plantea problemas de diversos tipos: una cosa es la información que memorizamos y que podemos en un momento dado reemplazar, y otra muy diferente la información que se encuentra invariablemente vinculada a nosotros, y de la que no podemos desvincularnos de ninguna manera, como nuestro iris, nuestra huella digital o nuestro ADN.
A medida que el escáner de huella digital se convierte en tecnología de adopción estándar en nuestros smartphones, (la mitad de los terminales los incorporarán en el año 2019), surgen problemas derivados de la gestión de esa información: todo indica que Apple, por el momento, ha sabido gestionar ese tema de manera bastante más competente que Android, que se encuentra ahora mismo envuelta en una polémica al anunciarse una ponencia en el próximo Black Hat que explora como atacar dispositivos de Samsung, Huawei y HTC para hacerse con los datos de la huella digital de sus propietarios
Al tiempo, está surgiendo toda una industria que recoge y comercializa este tipo de datos para su uso en investigación policial y judicial, de una manera mucho más sencilla y con menos barreras de entrada de las que podía haber anteriormente en un mundo en el que ese tipo de tecnologías resultaban caras, complejas o inexistentes. Todos los que pasamos por Inmigración en los Estados Unidos, por ejemplo, sabemos que los datos de nuestras huellas digitales y los rasgos biométricos de nuestra cara están incluidos en una serie de base de datos, pero desconocemos exactamente qué tipo de uso se hace de esos datos.
Una iniciativa conjunta de la Electronic Frontier Foundation (EFF) y MuckRock, una página colaborativa para periodistas y ciudadanos que permite acceder a documentos gubernamentales, trata de investigar precisamente ese tipo de cuestiones: aprovechando el derecho de todo ciudadano norteamericano de conocer qué datos suyos están en poder de su gobierno, pretende crear un mapa de este tipo de usos referido a cinco tecnologías específicas: recogida de huellas digitales, reconocimiento facial, escáneres oculares, análisis genético rápido y reconocimientos de tatuajes. La iniciativa permite que una persona solicite los datos que se encuentren en su poder a un organismo determinado, para tratar de aportar transparencia en el tipo de uso que se está haciendo de ellos.
La seguridad y el tracking ya van mucho más allá de nuestros hábitos en la red (aquí otra interesante iniciativa de la EFF en ese sentido, presentada hoy). Identificarnos con nuestra huella digital para utilizar nuestro smartphone puede ser cómodo, seguro y conveniente, del mismo modo que puede parecernos que una cámara en un lugar público puede servir para aportarnos un cierto nivel de seguridad. A partir del momento en que ese sistema de reconocimiento de nuestro smartphone falla y permite que nuestra información sea sustraída, o esa cámara sea utilizada para inventariar a personas que pasan por delante de ella aunque no estén desarrollando ninguna actividad que deba ser objeto de vigilancia, las cosas cambian. Un mundo en el que estas tecnologías se hacen cada vez más sencillas y manejables requiere medidas nuevas medidas que aporten una transparencia sobre su uso. Es importante ir concienciándose con respecto a ello.
 Enrique Dans by Enrique Dans

" Belleza con estilo "


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Maria Todorova-Marcheva Photography




La ventaja de ser sarcástico: mayor creatividad



Bigpreview Hugh Laurie As Gregory House
Tener siempre una réplica a lo House o a lo Stewie, una forma sarcástica de interpretar el mundo, no siempre es bien recibido por nuestros interlocutores (aunque House tenga muchos fans, pero en la distancia). Sin embargo, el sarcarmo parece abrir la puerta de la creatividad. Y también mejora procesos cognitivos tanto del sarcástico como del que recibe el sarcasmo.
Es lo que al menos sugiere un estudio de la escuela de negocios de Harvard, cuya investigación ha sido publicada en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores contaron con la participación de 300 personas cuya creatividad se puso a prueba mediante la realización de diversas tareas tras decir o escuchar comentarios de carácter sarcástico. Los resultados revelaron que aquellas personas que exteriorizaron comentarios sarcásticos (así como las que los recibieron) eranel triple de creativas que el grupo de control. Según Li Huang, coautor del estudio:
Hemos encontrado que el sarcasmo puede estimular la creatividad, la generación de ideas, soluciones ideas o problemas que son nuevos y útiles. Como Oscar Wilde creía, el sarcasmo puede representar una forma inferior de ingenio, pero nos pareció que sin duda canaliza una forma superior del pensamiento.
Más información | Harvard Gazette

lunes, 13 de julio de 2015

Last Summer in Copenhagen, Denmark - for Generator...


Last Summer in Copenhagen, Denmark - for Generator Hostels. 
©Lauren Randolph

 Lauren Lemon



Esos geniales científicos diminutos


http://lacienciaysusdemonios.com/

niño  infancia ciencia

En esta charla la Dra. Laura Schulz muestra como bebes de tan solo 15 meses se comportan lógicamente como diminutos pero geniales científicos, valorando críticamente los datos que se les presentan y extrayendo de los mismos conclusiones racionales y plausibles.



 La pena es que después, cuando van creciendo la mayoría de ellos van siendo sometidos a un poderoso y deformante adoctrinamiento en donde se les imbuye que deben “creer” sin pruebas en supersticiones varias, y eso les termina bloqueando (desgraciadamente muchas veces de manera irreversible) su muy perspicaz mente analítica y racionalista.

Los 5 hábitos comunes que pueden matar a tus neuronas



Medciencia by Roberto Mendez
neuronas
Aunque hasta hace relativamente poco se creía que la cantidad de nuestras neuronas era limitada, la realidad es que ahora sabemos que algunas zonas cerebrales disfrutan de neurogénesis, el proceso mediante el cual se crean nuevas neuronas (como en el hipocampo). Sin embargo, existen algunos hábitos que muchos llevamos a cabo (o sufrimos) a diario, lejos de los tópicos como el alcohol (que ya sabéis que NO mata neuronas) o la marihuana, sino cosas más simples y más comunes todavía que pueden llegar a matar neuronas. Veamos 5 de estos hábitos capaces de matar a tus neuronas.

1. La falta de sueño

Hace poco comentamos la cantidad necesaria de sueño según la edad, y no es para menos, pues ya sabemos que no dormir puede ocasionar un daño cerebral irreparable (aniquilando neuronas, incluso).
Llegar a la deseada fase REM es importante, pues es cuando el cerebro “limpia” el pensamiento y también activa las regiones responsables del aprendizaje, con el fin de consolidar y almacenar los recuerdos. Si perdemos el sueño, o no dormimos suficiente, es lógico pensar que acabaremos destruyendo esta parte del aprendizaje y tendremos dificultades de concentración.
Incluso un estudio del pasado año demostró que un área cerebral en particular, el locus coeruleus, perdía neuronas con la falta de sueño prolongada. Otro estudio, por su parte, demostró que la falta de sueño provoca la contracción de la corteza cerebral y el hipocampo.

2. Fumar

El tabaco es el responsable de muchas enfermedades, y cada vez se añaden más a la lista, por ello dejar de fumar es una decisión dura pero vital, nunca mejor dicho. Entre las consecuencias de consumir esta droga legal se encuentra el daño cerebral, pues sus toxinas han demostrado afectar a las neuronas, para mal.
Así lo demuestran los estudios. Por un lado, en 2002, un estudio del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia demostró que las ratas adictas a la nicotina generaban un 50% menos de neuronas en su hipocampo. Además, aquellas que consumieron una dosis más alta de nicotina también experimentaron la muerte de una mayor cantidad de neuronas. Además, otro estudio, de la India, encontró que un compuesto de los cigarrillos llamado NNK podría causar una respuesta exagerada en las células blancas de la sangre a nivel cerebral, lo que las obligaría incluso a atacar células sanas (neuronas, en este caso).

3. La deshidratación

Tendemos a pensar que el alcohol es responsable de la muerte neuronal, cosa que hemos desmentido al empezar este artículo, y esto se debe a uno de los múltiples procesos que ocasiona esta droga en el cuerpo: La deshidratación. Durante este proceso de deshidratación es posible sufrir un edema cerebral, pues todo el cuerpo intenta sacar agua de las células (de todas las células), y esto puede ocasionar su ruptura y muerte, donde también se incluyen las neuronas.
Además, en una deshidratación grave, no es raro encontrar convulsiones causadas por el desequilibrio de electrolitos a nivel neuronal.

4. El estrés

Sabemos que sufrir estrés puede tener muchas consecuencias, tanto a nivel agudo como si se prolonga en el tiempo. Pero, ¿a quién se le ocurriría que el estrés es capaz de matar neuronas?
Esto se debería esencialmente al cortisol, la hormona liberada durante los momentos de estrés. Su liberación se produce de forma natural para desviar energía donde más la necesitamos, pero si se libera de forma prolongada y excesiva, nuestro cerebro acaba produciendo más células productoras de mielina (responsables de la protección y la alimentación de las neuronas) y menos neuronas, como demostró un reciente estudio.

5. Consumir cocaína y otras drogas

Aunque la marihuana aún no ha demostrado matar neuronas, otras drogas como la cocaína o la metanfetamina sí parecen poder hacerlo, pues activan los sistemas de recompensa cerebral y provocan la liberación de diferentes neurotransmisores (serotonina, dopamina, adrenalina…)
Aunque la liberación de dichos neurotransmisores causa un pico de euforia y actividad que puede producirse también de forma natural, los excesos son malos, y en este caso un exceso de neurotransmisores podría ser capaz de dañar a las neuronas responsables de esa liberación. Las consecuencias serían la tolerancia a las drogas, o la dependencia, ambos muy conocidos en los drogadictos.
Vía | Medical Daily.
La entrada Los 5 hábitos comunes que pueden matar a tus neuronas aparece primero en Medciencia.

Sunset ... Liguria, Italia


Sunset on Cinque Terre, Liguria,  Italia by Yusuf Gurel
Fuente:

Identifican mecanismos biológicos comunes en la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión

http://www.muyinteresante.es/

mecanismos-biologicos

Los trastornos psiquiátricos comunes como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, están relacionados con mecanismos biológicos relacionados con la función inmune y la regulación del ADN, de acuerdo con los nuevos hallazgos de un gran proyecto de investigación en el que han colaborado el Psychiatric Genomics Consortium, la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.), el Kings College de Londres (Reino Unido), la Universidad de Cardiff (Reino Unido), la Universidad de Harvard (EE.UU.) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Hasta ahora no había quedado claro cómo las diferencias genéticas aumentaban el riesgo de desarrollar enfermedades psiquiátricas como las mencionadas alterando la función cerebral. Para su experimento, los investigadores analizaron los datos genéticos de más de 60.000 participantes, incluidos pacientes de depresión severa, trastorno bipolar, trastorno del espectro autista, esquizofrenia, trastorno de hiperactividad con déficit de atención y un grupo de control de pacientes sanos.

Al reunir todos los datos genéticos los científicos descubrieron que los genes relacionados con la función inmune y los cambios en la metilación molecular de las histonas que alteran la expresión del ADN eran factores de riesgo asociados al desarrollo de todos los trastornos objeto de estudio.

“El éxito de este enfoque apoya la utilidad de la vía y de los análisis de red en la comprensión de la enfermedad psiquiátrica. Este es un enfoque que sólo se volverá más poderoso a medida que se identifiquen más mecanismos con los estudios aún por venir en los próximos años”, explica Daniel Geschwind, coautor del estudio.

El trabajo ha sido publicado en la revista Nature Neuroscience.

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